El discreto encanto de Luis Buñuel

Publicado el día 29 de Julio del 2015, Por @MxSoho

Recordamos al cineasta español en su aniversario luctuoso.

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Surrealismo, contradicción y arte. Aunque la mejor manera de entender a Luis Buñuel Portolés es a través de sus obras, su peculiar filosofía también está presente en entrevistas, publicaciones y en el libro de memorias Mi último suspiro (1982), escrito con la colaboración de Jean-Claude Carrière. Exploremos algunas de las frases que sintetizan su legado en honor a los 32 años de su partida.

"Admiro al hombre que permanece fiel a su conciencia, cualquier cosa que ésta le inspire".

"El amor sin pecado es como el huevo sin sal".

"El misterio es el elemento clave en toda obra de arte".

"La ciencia no me interesa. Ignora el sueño, el azar, la risa, el sentimiento y la contradicción, cosas que me son preciosas".

"La moda es la manada; lo interesante es hacer lo que a uno le da la gana".

"Me gusta acostarme y levantarme temprano, en eso soy antiespañol".

"Soy ateo gracias a Dios".

"Un paranoico, como un poeta, nace, no se hace".

"Salvador Dalí sedujo a muchas mujeres, en especial a mujeres norteamericanas; pero estas seducciones consistían en hacerlas acudir a su apartamento, desnudarlas, freír un par de huevos, colocarlos en los hombros de la mujer y ponerla de patitas en la calle sin haber articulado ni una sola palabra".

"No me gustan mucho los ciegos, como a la mayoría de los sordos".

"La edad es algo que no importa, a menos que usted sea un queso".

"Dame dos horas de actividad al día y me pasaré las 22 restantes soñando".

"De mis obsesiones no me preocupo. ¿Por qué crece la hierba en el jardín? Porque está abonado para eso".

"En realidad no me gusta trabajar. Trabajo muy duro en la ociosidad. Soy capaz de pasar meses sin hacer nada y me gustaría terminar haciendo nada".

“En alguna parte, entre el azar y el misterio, se desliza la imaginación, la libertad total del hombre. La imaginación es nuestro primer privilegio, inexplicable como el azar que la provoca. Es la felicidad de lo inesperado".

"Una cosa lamento: no saber lo que va a pasar. Abandonar el mundo en pleno movimiento, como en medio de un folletín. Yo creo que esta curiosidad por lo que suceda después de la muerte no existía antaño, o existía menos, en un mundo que no cambiaba apenas. Una confesión: pese a mi odio a la información, me gustaría poder levantarme de entre los muertos cada 10 años, llegarme hasta un quiosco y comprar varios periódicos. No pediría nada más. Con mis periódicos bajo el brazo, pálido, rozando las paredes, regresaría al cementerio y leería los desastres del mundo antes de volverme a dormir, satisfecho, en el refugio tranquilizador de la tumba".