Dos días en la FIL

Publicado el día 31 de Mayo del 2015, Por Soho Mexico

Los casos de expectativas soberbias y realidades mediocres son cada vez más recurrentes, afortunadamente no fue el caso de la misión que el equipo de SoHo tenía para cumplir desde la Feria Internacional del libro de Guadalajara. Lo hicimos pensando en ustedes.

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Siete personas (tres editores, un fotógrafo, dos modelos y una maquillista) pueden hacer maravillas, pero si a ello le sumas la colaboración de dos editoriales y un buen puñado de escritores, los resultados serán extraordinarios.

Pusimos un pie en la FIL cuatro días después de iniciada; además de la inauguración, ya habían ocurrido los homenajes a Adolfo Bioy Casares, Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, José Emilio Pacheco y al compositor argentino Astor Piazolla, realizado por la banda de jazz argentina Escalandrum, quienes ofrecieron un concierto en el que tuvieron como invitada a Julieta Venegas, y aprovecharon el escenario para interpretar Te para tres de Gustavo Cerati.


DIA 1

La cita era a las 11 de la mañana y temíamos que ocurriera lo que después tuiteó nuestro director editorial: que un par de cuerpos desnudos escandalizaran más que 43 muertos, a quienes los organizadores de la FIL evocaron a través de 43 bancas ? ubicadas en el Foro FIL? en las que colocaron las fotografías de los rostros de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa

La sesión comenzó con el maquillaje. Sin él, Minerva y Angie parecían un par de jovencitas de no más de 18 años. Dos horas después estaban listas para recorrer la Expo Guadalajara y hacer su trabajo. Erick, el fotógrafo que también nos acompañó el año pasado, tuvo que cumplir de nuevo con la complicada tarea de captar a las modelos sin ropa y entre libros

La primera foto ocurrió en el muy pequeñito stand de Editorial Televisa. Rodeada de cómics y de revistas como Telehit, Esquire y Vanidades, Minerva (sí, igual que la Glorieta) se despojó de su ropa. No habían ocurrido más de diez disparos de la cámara cuando un vigilante nos solicitaba que la señorita se vistiera: "no puede estar aquí así". Creemos que él fue el único que en lugar de tomar el celular para hacer la foto, tomó el mando.  

Cuando la depresión quería apoderarse de nosotros y advertirnos que todo había terminado, pensamos que tal vez estábamos siendo un poco exhibicionistas. Debíamos esforzarnos por ser más discretos. Dimos unos cuantos pasos y nos encontramos con Carlos Velázquez; como pudimos, nos ocultamos de las castas miradas y comenzó la sesión con escritores. 

Carlos, quien fuera nuestro Infiltrado en Comedores Compulsivos, tomó El karma de vivir al norte, se sentó entre nuestras modelos, guardó silencio y posó ?indiferente? hacia la cámara. Lo mismo harían al día siguiente Alberto Montt, Rose Mary Espinosa y Francisco Hinojosa.

Aunque queríamos pasar la tarde fotografiando a Minerva y a Angie, incluso en una pared cubierta de mariposas amarillas en las que la editorial Penguin Random House pedía a los visitantes escribir un pensamiento para Gabriel García Márquez, en el balcón de la editorial Océano desde donde se veía a los paseantes hojear y ojear libros, o en el stand de Argentina, al lado de las ilustraciones en gran formato de las tiras cómicas de Mafalda, el público en general que visitaba la feria ya era mucho, así que decidimos parar y continuar al día siguiente.


DÍA 2

Otra editorial ya nos había autorizado contar con un espacio para hacer las fotos el miércoles. La cita fue a las 10 de la mañana. Las modelos ya estaban maquilladas, sonrientes y desvestidas. El stand contaba con un balconcito desde el que se veía a los amantes de libros como Los Culpables de Juan Villoro, Oaxaca de Rius o Contra Estados Unidos de Diego Osorno recorrer las carátulas sin enterarse de lo que ocurría arriba.

Uno a uno fueron subiendo los escritores, quienes con una sonrisa se prestaban al concepto de Soho. En esta ocasión todo fue más cómodo, los tres interactuaban con un pequeño sillón, el principal testigo. La labor de reclutar escritores dejó de ser del equipo y ellos mismos invitaban a sus colegas a participar.

Quienes trabajamos entre letras y piel desnuda somos incansables. Una vez que abres la puerta, sabes que no quieres cerrarla; sin embargo, la misión estaba cumplida. Lo que terminamos de confirmar es la convicción de que las letras unen: mentes y cuerpos.

Así, entre libros, con la voluntad de escritores y editoriales y la fuerte certeza de que estábamos ofreciendo contenido de calidad para fomentar la lectura entre los mexicanos, nuestra visita en la edición 2014 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Aquí tenemos un adelanto, pero esperen una gran cantidad de fotos de SoHo en la FIL en nuestra edición de enero.