El sueño (mojado) de aquaman

Publicado el día 17 de Mayo del 2015, Por @mxsoho

Flyboard es el nuevo juguete extremo para los amantes de la aventura; una cruza perfecta entre destreza y practicidad.

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Di adiós a la banana, el parachute y a cualquier otro entretenimiento en la costera: el FlyBoard llegó para quedarse. Ahora con puntos de renta en Acapulco, Cancún y Los Cabos, este propulsor irá, poco a poco, acaparando más rincones del país.



Hoy hay pocos y contados proveedores de este servicio, la inversión inicial asusta a algunos y la poca oferta intimida a otros, pero, sin duda, será un pasatiempo cada vez más normal en el mar. Aunque se maneja más como un simple juego que como un deporte como tal, las posibilidades de competencia son infinitas.

 

El sistema es sumamente ingenioso y seguro. FlyBoard aprovecha toda la potencia de un jetski (mínimo de 150 caballos de fuerza) para impulsar a su usuario hasta 10 metros sobre el agua; la larga manguera conectada directamente al escape de la moto acuática es lo único que separa a esta actividad de un vuelo completamente libre.

 

A pesar de parecer, en un inicio, un animal complicado de dominar, bastan unos cuantos minutos para perderle el miedo y comenzar a pedir más fuerza a quien controla las revoluciones de la moto. Conforme uno va subiendo, la sensación de poder aumenta, la infinidad del mar se pierde ante la nube de rocío creada por el propulsor. Los chorros de agua que salen por debajo de la tabla se perciben en todo el cuerpo; fuerza y control se unen en movimientos sencillos.


La única indicación que hay que respetar: mantenerse lo más alejado posible del vehículo motor. Después de eso, sólo hay que tensar bien las rodillas e ir midiendo los pequeños gestos que generan el movimiento: una flexión de la pierna izquierda y el propulsor te lleva hacia la derecha, mantén la posición el tiempo suficiente y comienza a girar en círculos; levanta un poco los talones y el avance frontal es instantáneo; inclina el cuerpo hacia abajo, en posición de clavado, y regresarás al agua; pierde un poco el equilibrio y azotarás como una res (nada recomendado).

 

Media hora es suficiente para principiantes: el esfuerzo físico comienza a notarse en el cuerpo y la piel resiente el rayo del sol.

 

Precio:  En Pichilingue (Acapulco), la renta de media hora tiene un costo de $1,500. Comprar un FlyBoard oscila entre los $110,000 y $150,000, eso sin incluir el jetski.

 

El torneo:  La primera competencia nacional será en Cancún en Semana Santa.