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A favor de Star Wars
Trino

Uno de los moneros mexicanos más reconocidos nos dice por qué ama estas películas a pesar de los tropiezos que ha tenido.

La primera vez que vi Star Wars fue en el verano de 1977. Fue en San Antonio, Texas, donde visitaba a unos primos. Re- cuerdo las filas llenas de gente. Confieso que la expectativa era más de mis primos, para mí era otra película con robots y esas chingaderas.

Me impresionó el robot dorado. Yo tenía entonces 16 años y se me hizo como una buena fábula en su momento, una historia de príncipes, reyes y demás; del personaje principal salí diciendo: “Pinche Han Solo, ése es la onda, superchido”.

Mi preferida sigue siendo El imperio contraataca, la segunda de esas tres. Me quedé enganchado con Star Wars, a mí me encanta.
Lo que más me llamó la atención fue toda la parte de las naves, las peleas, era algo diferente que uno no estaba acostumbra- do a ver. Yo era fan de Irving Allen, productor de series como Perdidos en el espacio y Tierra de gigantes, pero aquí veías unos diseños de naves y demás que le dieron un giro diferente. Lo que más me impresionó fueron las espadas, que tenían sonidos perfectos, y cómo sonaban las naves. La voz de R2-D2... Tenía yo un culto, pósters, los monos.
Siempre me dio risa Chewbacca, un perro grandote, un personaje que no está muy bien logrado, pero que es chistoso.

En México la fiebre tardó en llegar, estaba mucho más en Esta- dos Unidos, sí se hizo más importante en los ochenta, pero el furor de Star Wars no fue nada inmediato.
Tengo todavía unas naves guardadas en su caja. No son precisa- mente de la primera, son de El regreso del Jedi, ya de los ochenta. También tengo un “Arturito” que ya se lo regalé a Chema, mi hijo, y le encanta.

Creo que el personaje que más detesto es el que salía en una de las nuevas, Jar Jar Binks, siento que fue un error monumental, se me hizo asqueroso, qué bueno que lo quitaron.
Pienso que el fenómeno Star Wars nunca ha dejado de ser ñoño, por más que ahora quiera aparentar ser cool. Pero ha dado muchos giros: recuerdo muchos de los capítulos de Viaje a las estrellas y de Doctor Who que se me hacían como raros, los episodios eran
62•SOHO SOHOMEXICO.COM oscuros, no eran como Perdidos en el espacio, esos sí eran una ñoñería, salían personajes vestidos de zanahorias y lechuga. Un común denominador de Star Wars e Irvin Allen es la música de John Williams, que le dio mucho sentido a hacerlo espectacular.

Yo le he inculcado el gusto por Star Wars a mis hijos: Chema es superfán, ya quiere que salga la película, y mi hija de 16 años, también; les encanta, se saben los diálogos, los personajes. Se los inculqué porque les mandé comprar las películas, ya ves que sacan las versiones remasterizadas, están en iTunes y me dicen: “Para verla en el iPad, papá”.
Obviamente salen ganando las películas pero, no mamen, es totalmente comercial.
Me encantaría tener un casco de Darth Vader, tal y como es.
Mi personaje favorito es Han Solo, porque es el héroe que, además, no quiere serlo, es un mercenario, como un narco, porque lleva todo lo que probablemente no está permitido, para ponerlo así; es medio fayuquero, pero es un personaje padrísimo, supercool.
Creo que los primeros tres episodios que salieron hace años —La amenaza fantasma, El ataque de los clones y La venganza de los Sith— están mejor hechos, eso sí: odio La amenaza... Me parece un gran hallazgo que hayan contratado a Ewan McGregor y Natalie Portman.

Tengo muchas expectativas por las nuevas. Una de las cosas que más me gusta es que vaya a dirigir J.J. Abrams, porque me pa- rece muy bueno lo que hizo con la saga Star Trek. Creo que las va a revitalizar porque George Lucas es ñoño y Abrams le va a dar un giro superchingón.
Creo que la mayor contribución de Star Wars es devolverle al cine de ciencia ficción las historias infantiles, de príncipes y re- yes. Son películas para niños que siguen siendo espectaculares: los efectos de sonido, música y diseño le dieron un giro especial. Me encanta toda la estética de las primeras cintas. Sigue siendo el tema geek por excelencia.
La peor película es La amenaza fantasma y se metió un billón de dólares, ¡no mames! Pienso que la nueva va a estar impresionante.

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