La heredera de los ojos de Chaplin

Publicado el día 11 de Septiembre del 2015, Por Por Carlos Valerio

Entrevista con la hija del mito cinematográfico.

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La película fue filmada en Las Terrenas, República Dominicana.

Mientras algunas personas heredan cuantiosas fortunas, otras, “simplemente” reciben talento. Ése es el caso de Geraldine Chaplin, quien llegó a este mundo con una capacidad innata de brillar en el cine gracias a los genes de su padre. Hoy, a sus 71 años, ostenta una trayectoria actoral de 145 películas que pretende alargar con proyectos independientes como Dólares de Arena, su último protagónico que narra la relación amorosa entre una acaudalada mujer europea llamada Anne y una joven dominicana (Yanet Mojica), que se prostituye para ganarse la vida. Descubre lo que nos dijo en exclusiva sobre lo que ella describe como “el mejor papel de su carrera”.                    
       
SoHo México: Anne es uno de los papeles más interesantes y complejos de tu carrera, ¿cómo te preparaste para interpretarla?
Geraldine:
Todo fue gracias al apoyo de estos directores maravillosos, su visión fue fundamental. Al principio quise exagerar y agregar más drama, pero ellos me detuvieron (ríe). Además, el personaje y yo tenemos mucho en común. ¡Las dos estamos en el cuarto acto de nuestras vidas!

S: En varias entrevistas has revelado que este es el mejor papel de tu carrera, ¿qué fue lo que más disfrutaste de vivir en la piel de Anne?
G:
Aunque todos los personajes que he interpretado son complejos, la personalidad de Anne definitivamente se lleva el primer lugar. Lo que más disfruté fue descubrirla profundamente, ya que aparece mucho tiempo en pantalla. La verdad no estaba acostumbrada a tener papeles tan enormes, estoy sumamente agradecida.

S: En esta película retomas dos de tus grandes pasiones: la actuación y el baile. ¿Cómo te sentiste al combinarlas?
G:
Aprendí que realmente bailo muy mal la bachata (ríe). Realmente la que se lleva el mérito por el baile es Yanet, yo sólo aparezco deambulando sola o con una copa. Eso fue un gran alivio porque, a diferencia del ballet, la bachata es menos rigurosa.

S: ¿Cuál consideras que es la moraleja de Dólares de Arena?
G:
Creo que no hay ninguna moraleja, y eso es bueno. Odio las películas con mensaje. En este proyecto existe una crítica social muy fuerte que muestra la realidad tal como es. No hay nada predigerido, sólo una forma elegante y delicada de mostrar la verdad. Un gran problema de las películas de la actualidad es que te dan todo digerido.

S: Eres una ferviente admiradora del cine latinoamericano, ¿con qué otros directores mexicanos te gustaría trabajar?
G:
En México hay tantos directores buenos que la lista sería interminable, sin embargo, me gustaría mucho trabajar con Carlos Reygadas.

S: Sabemos que no te gusta escribir guiones sino ser dirigida, ¿qué es lo que más te gusta de la actuación?
G:
Lo que más me gusta es descubrir nuevas vidas a través de los personajes, me fascina. Quitando eso, no sé hacer nada más que leer y hacer cosas muy pasivas, como caminar y pasear por la ciudad.

S: Con tanta trayectoria actoral, ¿qué otro reto te gustaría cumplir?
G:
Aparentemente es larga pero yo la veo muy corta. Me gustaría trabajar siempre, hasta el final de mi vida. Aunque creo que esto será un poco complicado porque el trabajo es muy escaso.

S: De todas las películas que has hecho, ¿tienes alguna favorita?
G:
Dólares de Arena.

S: ¿Cuál es el recuerdo más vívido que tienes de tu padre?
G:
Hay tantos, pero puedo decirte que el primer recuerdo que tengo lo protagoniza mi padre. Era una noche en California y él me sacó de la cama apresuradamente para bajar al jardín. Yo estaba un poco dormida pero vi una especie de mosquitos bajando del cielo que dejaban una sensación extraña y fría en la piel, ¡era nieve! Aún recuerdo el olor de mi padre en ese momento nevado.

Dirigen: Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán.
Noelí, una joven dominicana, deambula por las playas de Las Terrenas, donde gana algunos dólares a costa de los turistas –entre ellos, Anne, una francesa de edad madura–. El novio de Noelí elabora un plan para que ella viaje a París con Anne y le envíe dinero todos los meses. Lo que empieza para Noelí como una relación de conveniencia se torna más ambiguo a medida que se avecina su partida.