Don Juan

Publicado el día 26 de Marzo del 2015, Por Julio Trujillo

El que a mí me interesa es el que analiza un señor con cara de Don Juan: el colosal Albert Camus. El que "busca la saciedad". Y "si abandona a una mujer bella no es, de modo alguno, porque no la desee ya. Una mujer bella es siempre deseable. Pero es que desea a otra, y eso no es lo mismo?.

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¿Sobrevive el arquetipo de Don Juan? Según yo, aunque todo mundo sabe qué significa la expresión, nadie la usa, salvo alguna abuelita que cree que, al decirle así a su nieto, lo está elogiando.

 

Si pensamos en el Don Juan original, ideado por Tirso de Molina en su Burlador de Sevilla hace casi 400 años, no es en definitiva un elogio: se trata de un seductor temerario, de un libertino que no respeta ley alguna salvo la suya y cuyo objetivo es "burlar" a la mayor cantidad posible de mujeres, antes de que éstas entreguen sus dones a sus futuros maridos. 

 

Don Juan no cree en la justicia humana y la divina le parece muy lejana: cuando se le insiste que ya vendrá el castigo de Dios, que no hay plazo que no se cumpla, este responde una y otra vez: "Tan largo me lo fiais". Su lema pudo ser: seduzca hoy, pague mañana. Y él estaba de acuerdo con esa transacción.

 

Desde entonces, el personaje original de Tirso de Molina (que al final es en efecto castigado por sus "pecados") se ha desdoblado en muchos otros Don Juanes, como el de Molière, de gran cinismo y casi cero gravitación religiosa, o el de Byron, netamente romántico y aderezado por las propias experiencias del gran poeta inglés. Hay docenas: el Bill Murray de Broken Flowers, la parsimoniosa y conmovedora película de Jim Jarmusch, es un guiño al modelo de Don Juan.

 

El que a mí me interesa es el que analiza un señor con cara de Don Juan: el colosal Albert Camus.

 

El Don Juan de Camus es un hombre entregado a la lógica del absurdo, que no teme ni espera nada, y que si brinca de una mujer a otra (tal vez esta expresión no sea la más correcta) es porque las ama a todas –es decir a ninguna–, y que suple la imposibilidad de la posesión total con la posesión constante, sin temor ni al castigo humano ni al prometido infierno.

 

Dice Camus: "Ama a todas con el mismo ardor y cada vez con todo su ser". Ese "cada vez con todo su ser", implica un renacimiento constante y sin futuro: Don Juan no se queda con una sola mujer porque sabe que todo es nuevo con cada una de ellas, que si al final lo espera la muerte (la esperanza en otra vida es vanidad), ¿qué mejor que llegar a ella después de haberse reinventado un millón de veces? Y Camus abunda: "Don Juan busca la saciedad. Si abandona a una mujer bella no es, de modo alguno, porque no la desee ya. Una mujer bella es siempre deseable. Pero es que desea a otra, y eso no es lo mismo". 

 

Si continuáramos usando plásticamente el símil de la saciedad, podríamos agregar: Don Juan no quiere un vaso de agua, sino toda el agua que pueda consumir, aunque la entrega del bebedor se hará como si cada vaso fuera único (y de alguna manera, cada vaso lo es). 

 

Es un mujeriego, sí, pero perfectamente consciente de su condición, y es alguien totalmente opuesto al "coleccionista" de mujeres porque carece de nostalgia: no podría guardar en su iPhone las fotos de todas y cada una de ellas porque eso implica arrastrar un pasado. No: con cada mujer, algo muy parecido a la perfección, comienza y se acaba, algo arde y no deja ni siquiera un rastro de cenizas. Y no es que él las consuma a ellas sino que él se consume en ellas: esa es su manera de morir, su manera de suicidarse. 

 

Citemos una vez más al autor de El mito de Sísifo: "Lo que Don Juan pone en práctica es una ética de la cantidad, al contrario del santo, que tiende a la calidad. No creer en el sentido profundo de las cosas es lo que corresponde al hombre absurdo. Recorre, estruja y quema esos rostros ardientes o maravillados. El tiempo marcha con él. El hombre absurdo es el que no se separa del tiempo".

 

No sólo no es inmortal sino que muere minuto a minuto, pues "el tiempo marcha con él". Ese es el Don Juan que me interesa, pero no sé si su arquetipo sobrevive.