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Citas amorosas en la vida adulta
Soho Mexico

La gente está divorciándose, separándose, volviéndose a casar, intentando nuevas relaciones amorosas en sus cuarentas y cincuentas.

Es un fenómeno medio nuevo que surge de los cambios culturales que reglamentan la vida de pareja.  Ya casi nadie entiende el compromiso como una maldición que dura hasta que la muerte los separe; quienes deciden vivir juntos, saben que el amor puede terminarse; que existe la posibilidad de que el proyecto conjunto de vida no funcione; que lo que hoy es un gran amor, mañana sea fuente de sufrimiento o de frustración.

Como consecuencia del derecho a la separación y al divorcio en la vida adulta, los nuevos solteros enfrentan el reto de volver a tener citas románticas.  Se acabaron los años dorados de la universidad cuando conocer a alguien era mucho más simple. Ya no más antrear cada jueves y viernes con el objetivo de ligar gente para salir. La oficina se ha vuelto, estadísticamente, el lugar más común para encontrar nuevas personas, con todas las complicaciones de involucrarse con alguien que tienes que ver forzosamente, florezca o no la relación. 

Hacerse pareja del compañero de cubículo, del vecino o del médico de la familia, suele ser pésima idea. Si todo sale mal, habrás contaminado el espacio de trabajo, el lugar donde vives o te quedarás sin doctor. 

Los adultos recurren también a las redes sociales para intentar seducir. Algunas investigaciones dicen que es mucho más efectivo conectar con alguien en Twitter, que en servicios que estén destinados específicamente para buscar el amor, como match.com y similares. Los hallazgos apuntan a que la posibilidad de coincidir en intereses, es mucho más alta en las redes sociales que en los buscadores de pareja. 

Personalmente conozco muchos casos felices (suficientemente) de parejas que se conocieron en Twitter y que jamás se habrían cruzado de no haber sido por esta red social, basada en la horizontalidad. 

Hombres y mujeres de 45, 50 o 55 años, siguen (seguimos) cometiendo los mismos errores de la secundaria, así que en un acto de altruismo, comparto  algunas reflexiones sobre el regreso al mundo de las citas:

  • Hay que observar al candidato o candidata con prudencia, desde cierta distancia y a lo largo de varias semanas, para conocer poco a poco su nivel cultural, sus intereses, sus amigos, su trabajo. Y lo más importante: su equilibrio emocional. 
  • No hace falta ser terapeuta para detectar a un intenso y desequilibrado. El que se enamora en dos salidas y te dice que eres la mujer de su vida cuando ni siquiera se han dado un primer beso. 
  • La que te manda mensajes todo el día después de conocerte, afirmando que el destino les tenía preparado este encuentro. Alguien que aborda una primera cita de esta forma, exhibe una clara desesperación, una insana tendencia a la idealización y el deseo de llenar vacíos enormes, que son del tamaño de la adoración acosadora con la que te trata. 
  • El aspecto físico es importante, pero fíjate bien en la química intelectual. La gente inteligente siempre es un regalo que hay que atesorar. 
  • También las coincidencias en gustos y costumbres cuentan. Gustos musicales, cinematográficos, literarios, filias políticas. De todo eso se habla con alguien en una cita entre adultos. De preferencia antes del primer beso o faje.
  • Aunque si no te gusta físicamente, olvídalo. Si te parece fea o feo, jamás lo superarás. Por más que adores su mente o su sentido del humor, jamás sentirás ese deseo irrefrenable que lo hermoso (para ti) despierta. Conozco a muchos que, en un intento por no ser frívolos, se lían con personas que no les gustan nada, que no se les antojan. En un extraño acto de ?nobleza?, se vuelven pareja de alguien por quien no sienten ninguna atracción. 
  • Sin la chispa que da el ADN adecuado, siempre faltará algo que es tan relevante como la mente. El olor, la mirada, la forma de vestir, la estatura, la sonrisa, el cuerpo y la cara: rasgos que hablan tanto o más que las palabras.
  • La bondad, la compasión y la nobleza de espíritu, también son muy importantes. No deberías salir jamás con alguien que te parezca una mala persona, o un patán, o una diva malhumorada. O con alguien que maltrata a todos menos a ti ?porque le encantas?. Es increíble que pocas veces consideramos a la bondad, como una de las cualidades más relevantes para darle continuidad a una relación que comienza.
  • Una primera mala cita ?por aquello del kilometraje? es casi garantía de que no funcionará. Pero dicen que todos nos merecemos una segunda oportunidad, así que habría que intentarlo otra vez y no más. Si no te sientes cómodo, jamás pasará. Resulta increíble que gente que no se gusta ni se cae bien termine involucrada sexualmente y lo peor, románticamente. Por soledad, desesperación o por baja autoestima, que la lleva a pensar que debe aprovechar cualquier oportunidad que se presente.
  • Estar en actitud de búsqueda es casi garantía de fracaso. Me refiero a la disposición afectiva de urgencia, de hablar de amor demasiado pronto, de intensear a alguien cuando apenas lo conoces, que se expresa en un interés desproporcionado. Demasiado y demasiado rápido (too much too soon) casi siempre se vuelve un desastre del que cuesta trabajo salir. Muchos no pensaron dos veces antes de relacionarse con alguien que apenas conocían, para después descubrir que sufre de celotipia, que es misógino, que quiere que la cuiden como si tuviera 5 años, que es un freak del control, en fin.
  • El juego de la seducción funciona mejor con sutileza, sabiduría y paciencia. Un beso y una cogida no se le dan a cualquiera. Si los años y las experiencias no nos han vuelto más selectivos, seremos adolescentes eternos, esperando la llegada del amor de nuestra vida: el personaje mítico que colmará todos nuestros deseos y que curará nuestras frustraciones y heridas del pasado. 
Dicho todo lo anterior, solo me resta defender la vitalidad psíquica que hay que reconocerle a quien, a pesar de las desilusiones, todavía tiene ganas de volverse a ilusionar, de conocer a otras personas, de ampliar su círculo social, de aventurarse a territorios desconocidos. Con cautela pero sin paranoias infundadas. 

La vida casi siempre nos sorprende y podríamos encontrar una oportunidad de compañía de buena calidad, una posibilidad de enamorarnos como adultos: con ilusión pero sin inocencia. Tal vez el único mantra útil cuando se está de regreso al mundo de la seducción amorosa sea recordar, de cuando en cuando, que ya no tenemos 17 años.

Vale Villa es psicoterapeuta individual, familiar y de pareja
Contacto y citas: valevillag@gmail.com

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