¿En dónde estaba yo?

Publicado el día 24 de Marzo del 2015, Por Soho Mexico

Las "ofertas" accidentales son algo con lo que nos hemos acostumbrado a vivir, pero hasta la fecha no hay un debate sobre la moralidad de aprovechar semejantes rebajas inintencionadas.

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El viernes la Navidad llegó temprano, al menos para muchos habitantes del Reino Unido que, gracias a un error en el sistema, pudieron comprar miles de productos por tan solo un centavo.

Esta no es la primera vez que me entero unos días tarde de semejantes fallas en la matrix que me hubieran permitido comprar ofertas inigualables por la centésima parte de su valor. Hace un año, unos amigos viajaron a Buenos Aires, Argentina, por $400 pesos (impuestos incluidos) y yo, vi despegar su avión desde la frustración de haberme perdido la ?oferta?.

Por otro lado, estas rebajas imposibles levantan algunos cuestionamientos: ¿Si es un accidente, acaso, lo que estamos haciendo,  no es robar? Pongo un ejemplo: yo camino por el parque un domingo en la mañana, en cuanto saco mi celular para contestar una llamada, un billete de $500 pesos cae al suelo. El dilema es entonces, si una persona que atestiguó semejante escena y no hace nada, ésta me robó el dinero o solamente se aprovechó de las circunstancias.

No se trata de entrar en discusiones moralinas, pero no puedo dejar de sentir pena por las empresas que pierden fortunas con un accidente (o hackeo) de sus servidores. Aunque todos queremos vencer al sistema, explotar sus debilidades es como patear a un hombre que ya se encuentra en el suelo.

Hoy, Amazon dio a conocer que el gltich fue culpa de Repricer Express, una compañía externa que los vendedores dentro del portal utilizan para ajustar sus precios. Tres días después del incidente, ya con el polvo asentado, Amazon dio a conocer que la mayoría de las transacciones ocurridas entre las 7pm y las 8pm (hora de Londres) del viernes 12 de diciembre quedaron canceladas, dejando a muchos compradores con las ganas de una mágica navidad, mientras que muchos comerciantes pudieron recuperar el aliento ?y lo que les quedaba del negocio?.

Dicen que tanto peca el que mata la vaca, como el que le ata la pata. Lo mismo que con las fotos filtradas de las celebridades hace unos meses, tan responsable es el hacker, como todos los morbosos (me incluyo ahí), que vimos las imágenes y las compartimos sin pudor alguno.

Internet nos ha convertido en ávidos coleccionistas de desgracias ajenas y, si se trata de ahorrarnos unos pesos, completamente inmunes a las pérdidas de los demás.