Kakareando la fama

Publicado el día 24 de Marzo del 2015, Por Soho Mexico

Entre menos razones haya para admirar a Kim Kardashian, más fácil será hacerlo incondicionalmente. Si otros, para alcanzar la popularidad, han de comprometerse a exprimir hasta el fin su talento presunto, los seguidores de Kim preferirían volverse famosos al vapor.

Aqui va un banner...
La verdad de las cosas, no entiendo a Kim Kardashian. Y todavía menos me cabe en la cabeza que alguien pueda desear ser como Kim Kardashian. Pero ese es su negocio, y de hecho es tan jugoso que su nombre, hoy por hoy, equivale a una marca de posicionamiento planetario y se cotiza en varios millones de dólares (por mi salud
mental, no quiero saber cuántos).

Hasta donde he podido averiguar ?perseguido por un tedio tenaz, presa de la sospecha de que nada de aquello existe en realidad? el concepto Kardashian tiene que ver con el culto a la fama por la fama misma, más allá de la mínima sombra de prestigio, o siquiera de algún vestigio meritorio. Su motivo es que no hay motivo alguno, como no sea el empeño que la famosa pone en seguir siéndolo.

La de Kim Kardashian es una fama que produce repelús, pero a ella no le importa, y es más: prefiere que así sea. Por eso no le suenan las alarmas cuando ella misma califica de buenísimos sus episodios televisivos, si para eso es famosa y cuenta con legiones de seguidores dispuestos a creer en sus palabras, incluso y sobre todo si carecen del mínimo significado, ya no digamos legitimidad.

Menos es más, dicen los partidarios del minimalismo, pero he aquí que Kardashian va más lejos e insinúa que nada es igual a todo. Entre menos razones haya para admirarla, más fácil será hacerlo incondicionalmente. Si otros, para alcanzar la popularidad, han de comprometerse a exprimir hasta el fin su talento presunto, los seguidores de Kimberly Noel Kardashian preferirían volverse famosos al vapor, sin más ni mejor trámite que hacerle carantoñas al paparazzo.

Ya puedo oír el clamor encrespado de quienes van detrás ya no de la Kardashian como de su trasero colosal. ¿Cómo me atrevo, pues, a ningunear tamaño monumento al aguayón? ¿Y qué decir de esa cintura ínfima, o esos pechos irrealmente redondos? ¿Es todo ello también nada de nada?

Lejos de coincidir con el goloso antojo de quienes hallan fuente de lascivia en las protuberancias descomunales, dudo que éstas alcancen para explicar el éxito de nadie. Por lo demás, entrar en este tema es ventilar de paso las malsanas sospechas que de por sí despierta. Y así llegamos a otro de los temas que por igual perturban a fans y malquerientes de la californiana epicúrea: ¿qué tanto de esas curvas es mera obra quirúrgica?

Me niego a entrar en esa controversia. Debe de haber millones de millones de pixeles invertidos en demostrar la falsedad o autenticidad de cada una de las turgencias kardashianas. ¿Cómo saber, aparte, cuáles entre sus fotos más notorias han debido pasar por el bisturí mágico del Photoshop? ¿No es verdad que esas nalgas megalómanas parecen superar en tersura y firmeza a las de cualquier niño de pecho, amén de cuestionar los fundamentos mismos de la gravitación?

Me pongo en el pellejo de Kim Kardashian ?situación muy incómoda, por cierto? y encuentro en cada una de estas dudas materia suficiente para seguir inflando su fama planetaria, y ante tanta hinchazón acudo al videojuego que cada día la atiborra de dólares. Como otros de su clase, el Kim Kardashian Hollywood es gratuito, pero a medida que uno lo juega se va haciendo preciso gastar dinero real en naderías diversas para conquistar Hollywood a su lado: el precio de la irrealidad virtual.

El éxito de KK comienza por sus mismísimas iniciales. Hermana de Khloé y Kourtney Kardashian, esposa por dos meses del basketbolista Kris Humphries y cónyuge hoy por hoy de Kanye West, la diva más notoria en el mundo sintético de los reality shows konfina su kariño y komprensión a kienes kontribuyen kon su karisma: nombres que colman su hambre de renombre.

?Epíteto de gloria, o fama que adquiere alguien por sus hechos gloriosos o por haber dado muestras señaladas de ciencia y talento?, define el diccionario el término ?renombre?. Por eso digo que no entiendo nada.