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Las cositas de Shantale
Shantale Carrera Tolksdorff @monikashantale
A hombros y por la puerta grande
Shantale Carrera Tolksdorff

Hacerlo por atrás ha sido y sigue siendo tema tabú. Es de acceso tan restringido que se convierte en La tierra prometida.

Hacerlo por atrás ha sido y sigue siendo tema tabú. Como mujer te digo, amable lector, que si te tocan abruptamente la puerta trasera puede resultar una propuesta incómoda no expresa que provoque ‘quedarse en las tablas’. Para un hombre, entrar a manera apoteósica por tan cotizado umbral, es símbolo de confianza y poder –un asunto territorial, dirían los evolucionistas– y de placer insuperable, diría cualquiera.

Esa zona, sin duda íntima y para muchos prohibida (como una fortaleza), es de acceso tan restringido que se convierte en La tierra prometida.

Una delicia, es como muchos lo definen y pienso humildemente que puede deberse a la estrechez. Aunque también ayuda el hecho de que variar la rutina es refrescante; es como cambiar de ruta para mirar otro paisaje, sin importar que sabes que la carretera de siempre es segura, tienes calculado de antemano cuánto te tomará llegar al destino, traes lo necesario para pagar la caseta y por supuesto dominas la hora pico. Pero ir por la ruta prohibida es ¡como ir de vacaciones, sólo que sin necesidad de salir de la alcoba!

Mi conclusión acerca del porqué les gusta tanto a los hombres hacerlo por atrás, es que se adueñan por momentos de tierras inconquistables, como si clavaran una bandera con su nombre bordado en ella e hicieran suya la codiciada región. Es entonces cuando logran simbólicamente lo que pocos: ser reyes del mundo.

Y otra razón que se me ocurre, la más simple de todas quizá, es que la mayoría (si no es que todos) ama los traseros.

La experiencia tabú supone ser placentera para los dos involucrados, aunque lo cierto es, que para iniciarse en esa ruta debe existir confianza, química suficiente para superar la barrera del pudor y salir así triunfantes de dicha faena. El secreto radica en informarse antes, tener apertura, buena comunicación y desde luego ceder a manera de rendición.

Así que si tu chica no se ha animado aún a explorar contigo ese terreno, sé sutil, busca el momento adecuado para el mano a mano, dedícale tiempo a una oportuna estimulación, invítale unos shots de tequila –te lo va a agradecer– y que dios reparta suerte.

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