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Diario de un jeiter
Rafael Carballo @rafacarballo
Lo que usted opine, me importa poco
Rafael Carballo @rafacarballo

No, no todo mundo puede opinar de lo que sea y, sí, odio a todos quienes creen que pueden opinar de cualquier cosa como si supieran.

¿Qué es un blog?

 

La respuesta a esta pregunta tan poco “millennial”, define de manera básica mi postura ante este fenómeno.

 

Un blog es un espacio que uno (un individuo sin nexos o compromisos) abre para poder exponer sus ideas. Los blogueros, entonces, son personas que de entrada creen que tienen algo qué decir. Y ese, precisamente, es mi problema con los blogs.

 

Creo que se necesita un ego de tamaño por arriba al promedio para pensar que uno tiene algo que valga la pena decir. Y esa es toda la diferencia entre mi generación y los millennials. Yo diría el pudor, ese pudor de no creerse nada más que una persona común, que nos lleva a pensar dos veces las cosas antes de abrir la boca (ya no diga usted a escribir algo y dejarlo plasmado para que la gente lo lea).

 

Yo, por principio, desconfío.

 

Y me gustaría recordar (culpar, en la medida de lo justo) a un señor llamado Nino Canún, quien desde la oscuridad de los años 80 se hizo famoso con un programa en donde le hacía la pregunta al amable auditorio (radio y televisión): “Y usted, ¿qué opina?”.

 

Y yo me preguntaba: “¿A mí qué me importa lo que la gente opine?”.

 

Hoy, Nino Canún sigue haciendo esa pregunta (ahora a través de medios digitales en Internet) y la respuesta a mi pregunta sigue siendo la misma: Nada, no me importa un pepino lo que la gente piense (en su caso).

 

Mi problema (o uno de tantos) es que mi batalla está perdida. Ahora, el mundo entero cree que tiene derecho a opinar de cualquier cosa. Las personas están convencidas de que tienen algo importante que decir y, sin ningún tipo de filtro o autocrítica (pudor, seguiré llamándolo), externan sus posturas ante el mundo.

 

De esta manera, con la batalla perdida, he decidido seguir aquella vieja máxima: Si no puedes contra el enemigo, únetele. Así que, sin pudor, en este espacio externaré mi opinión.

 

Y mi opinión suele no ser buena, y sépanse de una vez que si alguno le molesta lo que yo opine, pues qué pena, pero me importa poco.

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