Ir
Blogger
Deli(b)rios
Julia Santibáñez @Danioska
Juan José Arreola, admirado por Borges, recibirá un homenaje.

Juan José Arreola, el que escritor que me regaló un sapo.

En estos días el autor jalisciense admirado por Borges recibirá un homenaje. Yo le hago uno pequeño, desde aquí, por el regalo que me hizo hace años.

“Pudo haber nacido en cualquier lugar y en cualquier siglo”, dijo Borges de él, pero vino a nacer en Zapotlán, el Grande, Jalisco, en 1918. La hizo de panadero, aprendiz de tipógrafo, actor, corrector de estilo en el Fondo de Cultura Económica. Trabajó en una papelería y en un molino de café. Amante del ajedrez, fue figura presente en los medios mexicanos, lo mismo hablando de libros que de futbol o conversando con alguna estrellita televisiva. Todo ello, además de escribir como quería. Y quería muy bien.

Dejó páginas fantásticas (en la doble acepción de la palabra), entre ellas las del Bestiario, La Feria y el Confabulario. Mereció reconocimiento nacional e internacional y ganó el Premio Villaurrutia y el Universidad Nacional Autónoma de México. Asimismo recibió ese otro galardón hecho de palabras, el que le dedicó Borges al decir de él: “La gran sombra de Kafka se proyecta sobre el más famoso de sus relatos, “El guardagujas”, pero en Arreola hay algo infantil y festivo ajeno a su maestro, que a veces es un poco mecánico […] Deja fluir su imaginación, para deleite suyo y para deleite de todos” (Prólogo al Confabulario, FCE, 1985).

Pues ese mismo Juan José Arreola, el que tuvo a bien morirse en 2001, recibirá un homenaje este próximo lunes 21, aniversario de su nacimiento, cuando sus restos sean llevados a la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres.
No entiendo por qué tardaron tanto en decidir que una pluma como la suya sobra en méritos para estar ahí, si bien sólo sea un símbolo, pero de momento toca celebrar que con la excusa del viaje de sus huesos, su obra se oiga, se disfrute, genere ecos.

Habrá un coloquio y una exposición de fotografía, se develará una estatua y en el Teatro Degollado de Guadalajara se presentará el mismo 21 el espectáculo poético/ musical/ visual "Arreola por Arreola: Bestias y prodigios", con Alonso y José María Arreola (nietos del escritor), Jaime López, Fernando Rivera Calderón, Iraida Noriega, Nicolás Alvarado, Troker Oficial y Arturo López “Pío”. La entrada es gratuita.

Si, como yo, no puedes darte una vuelta por allá, te dejo el magistral cuento “El sapo”, incluido en el Bestiario. Música hecha vocales y acentos, es uno de mis textos favoritos desde que lo conocí antes de que su autor muriera, en 2001. Lo leí unas cinco veces seguidas, envenenada por el ritmo y las imágenes en torno a un animal que hasta entonces me parecía repulsivo. Entonces pensé que si un día me plantaba frente a Arreola le iba a dar las gracias por regalarme ese sapo, latido todo él, sístole y diástole empapadas de humedad. Nunca pude hacerlo. Pero el sapo sigue conmigo.

El sapo:
“Salta de vez en cuando, sólo para comprobar su radical estático. El salto tiene algo de latido: viéndolo bien, el sapo es todo corazón.
Prensado en un bloque de lodo frío, el sapo se sumerge en el invierno como una lamentable crisálida. Se despierta en primavera, consciente de que ninguna metamorfosis se ha operado en él. Es más sapo que nunca, en su profunda desecación. Aguarda en silencio las primeras lluvias.
Y un buen día surge de la tierra blanda, pesado de humedad, henchido de savia rencorosa, como un corazón tirado al suelo. En su actitud de esfinge hay una secreta proposición de canje, y la fealdad del sapo aparece ante nosotros con una abrumadora cualidad de espejo”.

relacionadas SOHO
Comenta esta nota