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Deli(b)rios
Julia Santibáñez @Danioska
El microrrelato, esa criatura híbrida. Y concupiscente.
Por Julia Santibáñez

Algo así como la Angelina Jolie de la literatura, este subgénero libertino no tiene honor. Pero qué bien te la pasas cuando te monta.

Es lasciva y subversiva. A veces abusiva, te coge por sorpresa. Apenas se asoma un par de renglones y es plenamente alguien. La mirada oblicua. La sonrisa que desarma. Cuando te das cuenta, ya te dijo lo que quería, te manoseó, te cogió. No tiene honor ni palabra de ídem. Tercera indomable, es hija a partes iguales del cuento y del poema, por eso posee tanto la fuerza narrativa de la prosa como la musicalidad de la poesía. El microrrelato me encanta por criatura híbrida, concupiscente, tan semejante a la Jolie hermafrodita.

Mi querida amiga Paola Tinoco (@paolatinoco) echó mano de su sensibilidad literaria, que no es poca, y reunió a 10 narradores de ficción breve en una rica compilación (¿podía ser de otra manera?). La acabo de terminar de leer y me dejó una sonrisa casi postcoital. Se llama Mexicanos en una nuez. Antología de microrrelato y la publicó en 2014 Hormiga Iracunda, editorial que se ha especializado en ficción breve. El librito incluye lo mismo a narradores consagrados como Chimal, Jorge F. Hernández, Ana Clavel, Élmer Mendoza y Rogelio Guedea, que a plumas nuevas en el libertinaje microrrelatesco (Erika Mergruen, José Luis Zárate, Bibiana Camacho, Luisa Reyes y Ashauri López). Aquí van tres probaditas de su seducción ingobernable, junto con las cuentas de Twitter de los autores. Larga vida al hermafroditismo narrativo. Y sí, también al de la Jolie.

Erika Mergruen, "Hansel" @mergruen
Nada es para siempre, ni siquiera los kilos de confites, almidones, chocolates y betunes de la otrora casita en el bosque. Pero ya no importaba saberlo, porque la oportunidad de conservar aquel lugar icónico para organizar visitas guiadas se había derretido una bola de helado bajo el Sol. Aunque tampoco hubiera servido no comerse las paredes, los pisos y los muebles del lugar: el mantenimiento hubiera resultado imposible. Qué estúpidos fuimos, pensó Hansel, debimos exigirle las recetas a la bruja antes arrojarla al fogón.

Ashauri López, “I.” @Ashauri
El general ordenó abrir fuego en contra de los inconformes con el nuevo régimen. Todos los militares comenzaron a dispararse entre ellos.

Jorge F. Hernández, “La custodia” @FjorgeFHdz
Dicen que todas las noches la bibliotecaria cierra Moby Dick para que no se moje la alfombra; guarda el Quijote para que no deambule Don Alonso; pone en su caja las Cartas de Cortés y el mamotreto de Bernal Díaz del Castillo para que cesen los gritos; recoge las gafas de cualquier Quevedo; revisa que el Dante esté apagado, cierra todas las puertas del Madame Bovary e impregna de insecticida La metamorfosis de Kafka.

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