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Deli(b)rios
Julia Santibáñez @Danioska
'Storytelling' o el nuevo-viejo arte de contar historias
Julia Santibáñez @Danioska

Igual que todos amo las historias, me enganchan los cuentos, sean de la vida-real o de la vida-de-ficción. Resueno con historias, conecto con ellas porque me disparan emociones, me hacen sentir.

"La narrativa del cuento es tan antigua como la humanidad. Supongo que en las cavernas, las madres y los padres les contaban cuentos a los niños (cuentos de bisontes, probablemente)". Me encantaría quitar las comillas y jurar que la idea es mía, pero no. Lo dijo Cortázar, lo leo en Clases de literatura. Berkeley, 1980 (Alfaguara).

Igual que todos amo las historias, me enganchan los cuentos, sean de la vida-real o de la vida-de-ficción. Resueno con historias, conecto con ellas porque me disparan emociones, me hacen sentir. En cambio, los datos suelen dejarme fría. "En el terremoto murieron 500 personas de la zona más pobre de la ciudad" no pasa de ser una referencia que olvido en cinco minutos. En cambio, me conmueve leer: "En el terremoto murió Rosario, indigente de 60 años que estaba terminando la secundaria y quedó sepultada entre sus libros". Esa mujer me toca más que las otras 499 víctimas del sismo, que me son una cifra. Y no tiene que haber tragedia para impactar. También me tocan los contenidos de amor, descubrimiento, valentía y humor, detrás de los cuales hay personas. Ya lo dijo Terencio: "Soy humano y nada de lo que es humano puede parecerme ajeno". Los cuentacuentos lo saben desde siempre.

Recientemente las historias se ponen de moda para la mercadotecnia. Las marcas buscan contarlas porque saben que aumentan su impacto, que una narrativa certera que logre empatía puede conseguir lo que muchos anuncios no. Así se acuña desde el marketing el término Storytelling, así se revaloriza desde una trinchera extraliteraria el Arte de contar historias. Y como amante de los contenidos también me interesa ese ángulo. Todo esto viene a colación porque me encuentro este anuncio de Nike (ver abajo), que en tres minutos "relata" en primera persona lo que es ser jugador profesional de futbol y lo hace a partir de imágenes (hay un espléndido guión detrás), con lo que rompe las barreras del idioma. Me parece interesantísimo que el verdadero protagonista del anuncio sea el narrador y no la marca, que aparece de forma más bien discreta. Y Nike sabe lo que hace, no está tirando su dinero. Si hasta hace poco las marcas se entronizaban en sus anuncios, ahora ponen por delante personas que tienen una historia. Y las historias me apasionan, sean de bisontes o de futbolistas.

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