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Julia Santibáñez @Danioska
La "reunión" cortaziana entre ficción y música
Julia Santibáñez @danioska

En esta rica edición argentina de 'Reunión' –el texto en el que Cortázar aborda la experiencia revolucionaria del Che en Cuba– literatura y música se encuentran en un mismo espacio.

"Recordé un viejo cuento de Jack London donde el protagonista, apoyado en un tronco de árbol, se dispone a acabar con dignidad su vida": Erchesto 'Che' Guevara, La sierra y el llano, La Habana, 1961.

 

Éste es el epígrafe con el que arranca Reunión, relato de Julio Cortázar que ficcionaliza la experiencia revolucionaria del Che luego del desembarco del Granma en Cuba. Hace años lo leí en una edición cualquiera, pero ahora lo revisito en este volumen precioso, que la editorial argentina Los Libros del Zorro Rojo publicó en pasta dura y con ilustraciones del genial Enrique Breccia, uno de los artistas más celebrados de la ilustración contemporánea. La encontré de casualidad en la Feria del Libro y de la Rosa, la compré y me la leí de una sentada, como un dulce que uno no resiste saborear.

 

Muy breve, de apenas 40 páginas con gran presencia de las soberbias ilustraciones, cuenta en primera persona el enfrentamiento del protagonista y sus compañeros con la naturaleza salvaje de los manglares, los miedos, las batallas, la huida hacia el monte y finalmente el reencuentro que anuncia el triunfo de la aventura revolucionaria. 

La narrativa de Cortázar vale ya por sí misma, pero además es interesante porque es el primer texto "ideológico" que escribió, aunque es de una luminosidad que me desarma de todo prejuicio contra la literatura ideológica.

 

Sin embargo, lo que más me gusta es que prefigura la presencia de la música como parte integral de la ficción, lo que luego Cortázar desarrollará mucho más a fondo en esa joya que es El perseguidor. En este caso, el personaje evoca el cuarteto La caza, de Mozart en pasajes como éste: "[...] Y todo esto es también nuestra rebelión, es lo que estamos haciendo aunque Mozart y el árbol no puedan saberlo, también nosotros a nuestra manera hemos querido trasponer una torpe guerra a un orden que le dé sentido, la justifique y en un último término la lleve a una victoria que sea como la restitución de una melodía después de tantos años de roncos cuernos de casa, que sea ese allegro final que sucede al adagio como un encuentro con la luz. Lo que se divertiría Luis si supiera que en este momento lo estoy comparando con Mozart [...]".

 

Qué manera de hacer que unos renglones integren la música. Me deja de perfecto ánimo para hincarle el diente a El perseguidor.

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