El día en el que el destino de la humanidad cambió (o no)

Publicado el día 07 de Mayo del 2015, Por Juan Carlos Zamudio

Este martes 5 de mayo se realizó el evento #BeWitness, en el que Jaime Maussan presentó las diapositivas originales que le permitieron hacer una reconstrucción digital del extraterrestre de Roswell.

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Cuando me enteré de que Jaime Maussan haría un anuncio espectacular que, según sus propias palabras, confirmaría que existe vida extraterrestre, no pude más que emocionarme. Quise saberlo todo. ¿Cuál era su prueba? ¿Llevaría a un alien consigo? ¿Anunciaría un nuevo compilado de Starmix (¿recuerdas aquellas populares colecciones de éxitos de los 90, pero remixeados?).

 

Luego confirmé que la presentación de sus pruebas tendría lugar en el Auditorio Nacional. Pensé que sería algo gigante. Analicé las posibilidades. Imaginé que llevaría a un espécimen con vida, un video, o un testimonial súper cabrón. Algo que me hiciera decir: “Maussan, eres un maldito genio”. 

 

Obviamente compartí mi excitación en redes sociales. Algunos rieron y otros más me recordaron el incidente del brazalete teletransportador que presentó Maussan en Otro Rollo. No me importó. Yo quería saber qué nos tenía preparado.

 

Llegué al recinto lleno de emoción. De entre todas las cosas que imaginé ver en el Auditorio jamás pensé estar frente a Maussan. Estaba más excitado que Johnny Depp en Fear and Loathing in Las Vegas. Junto a mí había miles de fanáticos del fenómeno OVNI. Algunos, incluso, tenían tatuajes con mensajes de otros mundos. También había aliens inflables y demás parafernalia tan estrambótica como mi emoción. Estaba en el lugar más divertido del mundo.

 

LA PRIMERA VEZ QUE JAIME MAUSSAN VIO UN OVNI

La conferencia inició alrededor de las 7:30 pm. Maussan hizo una introducción hipnótica. Con toda la seguridad del mundo afirmó que sus pruebas cambiarían la historia y, para ello, reunió a un grupo de científicos e investigadores del fenómeno OVNI. Todos parecían ser personas muy serias. Demasiado serias si tomamos en cuenta que están hablando de aliens.

 

¡Los aliens son divertidos! (Al menos cuando hablamos de esos aliens que nos ha presentado la ciencia ficción).

 

Un tipo habló de las infinitas posibilidades de otras formas de vida en el universo y de que era tiempo de que las nuevas generaciones despertáramos y tomáramos conciencia de ello. Ok, va. Hay vida en otros planetas y hasta en otras dimensiones. La ciencia confirma esas posibilidades. Su discurso, aunque inspirador, no aportó nada. Equis. Era el primer sujeto de la noche.

 

Luego apareció en pantalla un hombre de la tercera edad. Había sido ministro de seguridad en Canadá y tenía conocimientos sobre algunos secretos relacionados con OVNIS. Aunque no se entendía muy bien el audio (hicieron una conexión a través de Skype y Skype SIEMPRE falla), me dejó picado. Ya quería saber más.

 

¡YA, MAUSSAN! ¡SUELTA LA SOPA! 

 

Entonces un par de investigadores aún más serios tomaron el escenario. Parecían detectives salidos de X Files. Se tomaban todo demasiado en serio. Hablaron del Caso Roswell y desde ahí mi alegría se esfumó. ¡UGH! ¿Más pruebas sobre Roswell? Ya todos sabemos la historia: un OVNI de estrelló en Nuevo México. Se encontraron restos de la nave y algunos aliens. Unos murieron y otros estaban con vida. El gobierno de Estados Unidos decidió ocultar la información, pero los involucrados soltaron la sopa. Ajá. ¿Qué más?

 

Me pareció inconcebible que abordaran ese tema. Demasiado masticado para un seguidor –como yo– del fenómeno OVNI. Habiendo tantos sitios en el mundo en los que ha habido avistamientos y hasta supuestos encuentros, ¿tenían que retomar Roswell? ¿Cuál sería su prueba? ¿Una fotografía borrosa y de dudosa procedencia? ¡Bah!

 

Pensé que todo esto sería solo para dar contexto al acontecimiento. Ya saben. “El caso Roswell es el más popular; entonces, les vamos a presentar uno nuevo con información histórica”, o algo así. Me equivoqué.

 

Las evidencias eran un par de diapositivas. Irrefutablemente originales. No fueron alteradas y las encontraron milagrosamente. De acuerdo con Maussan, estas fotos dieron con él luego de una historia enredada que dejaba varios cabos sueltos.

Luego de tres horas de introducción, el equipo de Be Witness (quienes aprovecharon la velada para vender su nuevo libro traducido al español) decidió que era hora de conocer la verdad. Lo que todos esperábamos estaba a punto de ser revelado. La excitación del foro era impresionante. La tensión era tan palpable que se podía sentir. 

 

Nadie hablaba. El silencio era absoluto. ¡ALIENS, VENGAN A NOSOTROS!

 

Finalmente apareció en una pantalla de 10 metros de ancho una fotografía antiquísima en la que aparecía el cadáver de un extraterrestre. ¿La historia del brazalete una vez más? Tal vez, pero los años habían pasado y la tecnología permitió hacer una reconstrucción digital de cómo sería aquél ser si tuviera vida. Entonces, mostraron una especie de animación de un alien.

 

Maussan anunciaba: "¡Roswell tiene rostro!". El público estalló en aplausos.

Sí, Roswell tiene un rostro. Es Exactamente como ya todos sabíamos: una criatura gris, de cuerpo pequeño y frágil, con ojos negros y cabeza alargada. Idéntica a los aliens que aparecen en los emojis de WhatsApp.

 

Maussan comprobó que lo que todos sabíamos era verdad.

 

Cuando salí del Auditorio Nacional –bastante decepcionado, es la verdad– la humanidad seguía intacta. No había cambiado nada. Todos seguíamos siendo iguales. No encontré ningún ser gris caminando por la calle ni logré ver naves de otros planetas. (No culpen a mi cabeza por estar llena de ciencia ficción).

 

De cualquier forma fui víctima del fanatismo OVNI y compré mi propio alien inflable por sólo $30.